Durante décadas, las flotas calamareras de aguas distantes, respaldadas por subsidios de su gobierno y tecnología de captura de gran escala, han dominado la pesca en altamar. No obstante, hoy, ese escenario empieza a cambiar.
Este
salto posiciona al país como un actor cada vez más relevante en la pesquería de
pota en aguas internacionales.
Desde
el sector de extracción, Elsa Vega, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesca
Artesanal del Perú (SONAPESCAL), destaca el trabajo conjunto detrás de este
avance.
“Este
logro es resultado del esfuerzo sostenido durante los últimos años por parte de
los armadores, gremios y cooperativas pesqueras, así como del Ministerio de la
Producción. Desde SONAPESCAL hemos apoyado la realización de talleres
informativos y facilitado un número telefónico de orientación a quienes estén
interesados en registrar sus embarcaciones”, señaló.
Por
su parte, Alfonso Miranda, presidente del Comité para el Manejo Sustentable del
Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR), advierte que la ventaja peruana
en número de embarcaciones contrasta con la escala operativa de otras flotas.
“Hoy
superamos las mil embarcaciones inscritas, frente a aproximadamente 650 barcos
autorizados de China. Sin embargo, esta ventaja en número contrasta con la
capacidad operativa: mientras la flota peruana apenas supera las 25 mil
toneladas de capacidad de bodega autorizada, la flota china concentra más de
600 mil toneladas. Si bien el Perú lidera en presencia, aún enfrenta el desafío
de fortalecer su capacidad operativa y otros factores como la seguridad de la
tripulación.” indicó el presidente de CALAMASUR.
Detrás
de esta expansión hay un factor clave: la implementación progresiva del Sistema
de Seguimiento Satelital (SISESAT) en la flota artesanal. El especialista
pesquero de la Fundación Innovations for Ocean Action (I4OA), Iván Gómez lo
explica.
“Hoy
más de 3,000 embarcaciones artesanales cuentan con equipos SISESAT a bordo,
impulsadas por reformas normativas que han facilitado su acceso. Este avance no
solo fortalece el monitoreo, control y vigilancia, sino que también mejora la
seguridad en altamar y habilita su registro ante la OROP-PS. Sin embargo, solo
el 34 % de esta flota artesanal ha sido efectivamente inscrita, mientras que el
66 % restante, pese a cumplir con los requisitos, aún no concreta su registro,
evidenciando una brecha que requiere acciones inmediatas desde el Estado”.
De
cara a un nuevo ciclo político, el desafío pasa de la expansión al
ordenamiento. Para el sector, el siguiente paso no solo es seguir creciendo,
sino hacerlo bajo estándares internacionales.
“El
reto ahora es doble: seguir inscribiendo la flota artesanal en la OROP-PS, un
trámite gratuito que puede realizarse a través de la plataforma virtual del
Ministerio de la Producción, y, en paralelo, avanzar en la incorporación
progresiva del número IMO, un identificador internacional exigido para operar
en altamar. A corto plazo, el país debe presentar ante la OROP-PS un plan de
implementación del IMO que se ajuste a la realidad del sector; a mediano plazo,
facilitar el registro y fortalecer la competitividad en aguas internacionales”,
afirmó la titular de SONAPESCAL.
Elsa
Vega añadió que el Perú ha dado un paso decisivo en la escena pesquera global.
“Consolidar
este avance implica mantener el proceso de inscripción de la flota artesanal y
garantizar su continuidad en la próxima gestión”, finalizó la titular de
SONAPESCAL.

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