El
Reino de los Atavillos fue una sociedad preinca que se desarrolló entre los
años 900 d.C. y 1470 d.C. en la sierra de la actual provincia de Huaral (Lima).
Son reconocidos internacionalmente como un ícono de la ingeniería prehispánica
por sus monumentales ciudadelas en piedra.
Tuvieron
raíces altiplánicas (cercanías del Lago Titicaca) y llegaron a la región de
Lima como parte de la expansión Huari-Tiahuanaco. Al decaer este imperio,
formaron un señorío independiente.
Se
asentaron en la cuenca alta del río Chancay, construyendo sus ciudades en las
cimas de las montañas (entre los 3,500 y 3,800 de altitud) para tener control
estratégico y defensivo de sus territorios. Construyeron una sociedad altamente
organizada, con tipologías de asentamientos que incluían zonas domésticas, centros
político-administrativos, áreas ceremoniales, andenes y redes de caminos. Su
economía y estilo de vida se adaptaron perfectamente al agreste clima de la
puna.
El
tiempo de viaje es de aproximadamente 3 horas desde Lima a Atavillos Bajo y
desde ahí otras 3 horas de caminata de Pampas a Rupak. En el pueblo alquilan
burros de carga para llevar equipos de campamento y mochilas de viaje. El nivel
de dificultad del ascenso es moderado. Algunos llaman a Rupak como el “Machu
Pichu” limeño, con la salvedad que Rupak es una construcción de la época
preinca, mientras que el complejo cusqueño es más reciente, es inca.


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