viernes, 20 de diciembre de 2019

LAS PEQUEÑAS Y MICROEMPRESAS IMPULSAN A LAS ECONOMÍAS REGIONALES


Por César Sánchez Martínez / LIMA

En el ámbito empresarial se desarrollan en diversas ciudades de América Latina, el Caribe, España y los Estados Unidos diferentes cumbres internacionales como el Foro Interamericano de la Microempresa (FOROMIC), la Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), la Asamblea del Grupo Regional de América Latina y el Caribe (GRULAC WSBI), el Seminario Internacional de Microfinanzas (SIM) y el Congreso Internacional de Microfinanzas (CIM), estas dos últimas organizadas anualmente por la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC). Estos certámenes son claves para impulsar el desarrollo de la industria microfinanciera en general, y de la microempresa en particular.

Alguien dirá que también la Cumbre Empresarial de las Américas, la Asamblea de la Junta de Gobernadores del BID, la Reunión Ordinaria de la Asamblea General de la ALIDE (Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo), y la cumbre de la Cooperativa de las Américas, Región de la Alianza Internacional de Cooperativas también aportan ideas y reflexiones y eso, obviamente, es verdad.
En tiempos de recesión y crisis financieras, son las economías de subsistencia las que soportan con mayor impacto la crisis, pero también son las primeras dinamizadoras de la demanda interna en los mercados domésticos, beneficiando directamente a la mediana, pequeña y microempresa (MIPYME), básicamente a las dos últimas.
Por el tamaño de sus economías y volúmenes de producción y ventas, también son las que generan cortos y rápidos puestos de trabajo, constituyéndose en algunos casos en proveedores de grandes empresas, corporaciones transnacionales o del sector público como ocurre en los países asiáticos.
Perú es un caso sui géneris en América Latina. Cerca del 98.4 por ciento son MIPYME. Una nueva modalidad que estamos notando en el país incaico son la realización de diversas ferias y exposiciones de negocios.
Las instalaciones de los centros de convenciones se usan al máximo, los hoteles llegan a un alto nivel de ocupabilidad, los taxistas tienen mayores ingresos económicos, los vendedores de artesanías comercializan sus productos y los restaurantes, especialmente los de cocina regional, siempre están llenos. También, las líneas aéreas cubren sus rutas, las empresas de transporte interprovincial tienen casi agotados los pasajes y los tejedores de diversos productos incrementarán sus pedidos. Las empresas turísticas tienen que preparar variados paquetes para promocionar y los comerciantes en general obtienen mayores ingresos. Obviamente que todo ello es iniciativa privada porque la administración del gobierno está más ocupada en enfrentamientos con el Congreso de la República, perdiendo valiosas oportunidades para promocionar la actividad emprendedora, que, dicho sea de paso, ha cobrado un nuevo impulso a pesar de la contracción de la economía. La nueva clase media está fortaleciéndose.
Algo parecido ocurre en otros países como Argentina y México. Es decir, el círculo virtuoso se reactiva y, por ende, también la economía regional. Repetimos que esta iniciativa no es pública sino privada. Se comprueba una vez más que con parámetros establecidos, la iniciativa privada es posible. Todos ganan y el país crece.
También gana el Estado mediante una mayor recaudación de impuestos, gana la empresa porque tiene mayor rentabilidad y gana el trabajador porque accede a un puesto de trabajo digno, garantizándole a su familia una mejor calidad de vida y contribuyendo con la reducción de la extrema pobreza, generación de empleo y mejores niveles de vida.
PERÚ
Si con la celebración de ferias y convenciones se contribuye en parte a la reactivación económica de las regiones. ¿Por qué no se hace énfasis en promover al Perú no sólo como un hub (centro de operaciones) empresarial, sino también como centro de congresos, convenciones y ferias en el ámbito internacional? La respuesta está en manos de quienes tienen el poder de desarrollar políticas de Estados, desde el aparato público. Esperamos que, por el Bicentenario de la Independencia del Perú, el FOROMIC, la Asamblea Anual de la FELABAN u otra cumbre internacional vuelvan a tierras incas.
Además, estas actividades regionales tienen la ventaja de promocionar sus atractivos turísticos, bondades gastronómicas, artesanías y confecciones para futuras visitas de empresarios para ruedas de negocios, programas de capacitación o simplemente viajes de placer. Así se empieza a dinamizar las economías regionales y Perú tiene mucho por mostrar al mundo.
En Perú se apuesta por el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, logrando impulsar el crecimiento desde la demanda interna y mejora en la producción.
Las ferias y convenciones son claves para impulsar a las economías regionales, que aliadas al turismo y gastronomía, son la combinación perfecta para cualquier inversionista que quiera incursionar en este tipo de actividad empresarial. Sólo es cuestión de desarrollar un plan estratégico, ejecutar y propiciar políticas de expansión que beneficien a la mayor cantidad de personas. El crecimiento económico peruano se debe en gran parte al trabajo de las pequeñas empresas, pero también a la creatividad del peruano.

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