Con más de 200 minas en operación y una cartera de proyectos valorizada en miles de millones de dólares, la demanda de equipos, repuestos e insumos especializados continúa aumentando. Al mismo tiempo, factores como la volatilidad del comercio internacional, la transición energética y las mayores exigencias de trazabilidad están elevando la complejidad de los procesos de abastecimiento.
"Durante
años las decisiones de compra estuvieron marcadas por la urgencia. Hoy las
empresas necesitan planificar con mayor precisión, apoyarse en información
confiable y seleccionar proveedores que les permitan mantener la estabilidad de
sus operaciones. El problema más común es el mismo en Oil & Gas, minería y
agroindustria: costos que suben más rápido de lo que las estructuras de compra
pueden controlar, sobre procesos que siguen siendo manuales", afirma Oskar
Sarquis, CEO de Suplos.
El
experto señala que uno de los cambios más importantes de los últimos años ha
sido la digitalización de los procesos de compra. Mientras antes cada área
negociaba de manera independiente y con poca visibilidad, hoy es posible
integrar información de proveedores, contratistas y áreas de negocio en una
sola plataforma, facilitando el análisis de ofertas, el seguimiento al
desempeño y la trazabilidad de cada adquisición.
Pese
a estos avances, muchas organizaciones todavía gestionan procesos críticos
mediante hojas de cálculo, correos electrónicos y llamadas telefónicas. Esta
práctica dificulta el control del gasto, limita la capacidad de negociación y
retrasa la toma de decisiones, especialmente cuando se presentan cambios
inesperados en el mercado o incumplimientos por parte de un proveedor.
Para
Suplos, otro desafío que cobra cada vez mayor relevancia es la evaluación
integral de quienes hacen parte de la cadena de abastecimiento. Aspectos como
la solidez financiera, el historial de cumplimiento y la capacidad operativa
son hoy tan relevantes como el precio al momento de contratar, ya que una falla
puede generar retrasos, sobrecostos e incluso afectar la producción.
Este
panorama explica por qué la inversión en tecnología para procurement mantiene
una tendencia de crecimiento a nivel mundial. Las proyecciones indican que este
mercado pasará de USD 9.880 millones en 2026 a USD 20.750 millones en 2034,
reflejando el interés de las empresas por fortalecer sus procesos de compra con
herramientas que aporten mayor visibilidad, eficiencia y control.
"La
gestión del abastecimiento dejó de ser una función exclusivamente
administrativa. Hoy influye directamente en la competitividad de las empresas,
porque les permite tomar mejores decisiones, reducir la exposición a riesgos y
responder con mayor agilidad a un entorno cada vez más cambiante",
concluye Oskar Sarquis.

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