martes, 8 de noviembre de 2016

ECONOMISTAS PROYECTAN UN CRECIMIENTO GRADUAL PARA AMÉRICA LATINA, PERO ALERTAN SOBRE LA “INCERTIDUMBRE INTERNACIONAL”

JUAN MANUEL RUIZ
 INTERNACIONAL  Economistas que participan en la 50ª Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) que se realiza en Buenos Aires, pronosticaron un “crecimiento en América Latina, pero gradual y sujeto a grandes riesgos” relacionados con la incertidumbre mundial, y señalaron que “la consolidación fiscal requiere financiamiento durante la transición y que las políticas fiscales acompañen a las políticas monetarias”.
Así lo indicaron Juan Manuel Ruiz, de BBVA; Javier Finkman, del HSBC; y Ricardo Bebczuk, del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) en Argentina, durante el panel “Tendencias macroeconómicas mundiales y su impacto en la región”, de la 50º asamblea anual de FELABAN.
Ruiz hizo hincapié en el escenario internacional y su impacto en América Latina, y dijo observar “datos positivos pero riesgos significativos, el comercio está tomando un poco más de dinamismo, en los últimos trimestres, pero crecimiento lento”. 
Además, Ruiz explicó que “los Bancos Central de las economías desarrolladas buscan ser cautelosos respecto a en qué medida y a qué ritmo van retirando el estímulo monetario que pusieron en marcha en los últimos 7 años”.
“La cautela ha permitido apoyar el crecimiento a nivel global y siguió empujando las economías regionales. Las economías emergentes como China y otras empiezan a ver signos de estabilización y menos riesgos en el corto plazo, y la recuperación del crecimiento en otras economías grandes como la de Brasil”, agregó.
Observó “riesgos elevados” en el proceso del Brexit europeo y otros que se intensificaron, “como la incertidumbre en EE.UU. con lo que sucederá en las elecciones”.
Ruiz continuó hablando del crecimiento mundial, y en términos de datos sostuvo que “en el segundo semestre de este año hubo un crecimiento alrededor del 3%, en 2017 se espera un 3,2%, crecimiento razonable pero más bajo de lo que hubiéramos esperado para una economía mundial que sale de una crisis como la del 2008”.
Aseguró luego que “la recuperación va a ser gradual porque hay tres temas pendientes”, y los enumeró: “Primero, las bajas tasas de interés; estamos viendo signos de que esas políticas expansionistas están alcanzando los límites de efectividad y aumentando los costos. En segundo lugar, la necesidad del debate abierto de que las políticas fiscales acompañen a las políticas monetarias para apoyar el crecimiento mundial. Y por último, el comercio mundial no es tan dinámico, especialmente entre comercio y crecimiento mundial”.
El economista del BBVA concluyó que “la recuperación del crecimiento va a ser gradual hacia adelante, lo cual es muy importante para América Latina que va a basar su crecimiento en ese dinamismo”.
Con respecto a la región, vaticinó que “en términos de materias primas, el petróleo, la soja y el cobre van a tener una recuperación gradual de los precios, pero no va a alcanzar los niveles de 2012”.
Se refirió a China como un actor “muy importante para América del Sur”, que va a mostrar “datos positivos, con un 6,6% de crecimiento”. “Los riesgos de una desaceleración brusca ha disminuido, pero lo que sigue preocupando son los riesgos a medio plazo para lidiar con el endeudamiento corporativo y el sector empresarial público, el mercado inmobiliario, y todo lo referente al sistema bancario paralelo en China”.
Con respecto a EE.UU., expuso que “los datos recientes fueron desalentadores en crecimiento, débiles en la primera mitad del año, con 1,6% este año. Tenemos serias dudas del crecimiento de la productividad a medio plazo”.
“En América Latina las señales son positivas, estamos viendo los primeros signos de un punto de inflexión en la región”, dijo, y aseguró que luego de “4 años de desaceleración continuada, a partir del 2017 veremos un crecimiento del 1,5%, y en 2018 del 2%”, aunque expuso que “los indicadores de confianza muestran a los productores muy deprimidos, por debajo de 50%”. 
PERÚ Y ARGENTINA
Presentó la situación país por país, y destacó que “en los países donde se ha levantado incertidumbre en el ámbito político es donde más afectó a los indicadores de confianza”.
Por su parte, Ruiz destacó que “en términos de tasas de crecimiento las que veremos en Perú y Argentina son las mayores de la región”, y concluyó: “en América Latina va a haber un crecimiento gradual y lento, comparado con el crecimiento de las economías desarrolladas, sujeto a grandes riesgos, con la mayor parte de los países con un crecimiento lento en comparación con sus potenciales, y dejando atrás esos momentos de alta inflación”.
A su turno, Finkman, del HSBC, se enfocó en los ingresos, y afirmó: “Hay dos trampas que surgen a partir de la medición de los salarios en índice de precios, deflactar los salarios por dólares, que es una forma de aproximarse a la competitividad”.
“Los salarios en dólares en la región aumentaron mucho, en Argentina y Uruguay más del doble, pero cuando se los mira deflactados por el índice de precios de alimentos, los salarios no subieron y en muchos casos cayeron en los últimos 10 años”, alertó.
Afirmó que “esto genera dos trampas y restricciones a la política económica, la de la competitividad y la fiscal”. 
Por lo tanto, “los países tuvieron que implementar políticas sociales que llevaron a aumentos estructurales del gasto público”. 
“En buena medida tiene que ver con salarios que en alimentos no subieron y reflejan el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables que son la causa de esas políticas que no nos permiten avanzar con la consolidación fiscal”, resumió.
Con respecto al caso específico argentino, el economista dijo que “cuando uno mira este año de Gobierno, la cantidad de reformas son impresionantes”. 
“Esta economía tenía una oferta de pesos en exceso de más de 100 mil millones y hubo que reducirlo; los pasos hacia las metas de inflación; acuerdo con los holdouts y la salida del default; el ajuste de tarifas, entre otras, comprenden una gran agenda de reformas”, elogió la gestión de Mauricio Macri, pero reconoció que “tienen costos políticos y económicos”. 
Por otro lado, analizó que “no tuvimos mucha consolidación fiscal y la recesión es más fuerte de lo que habíamos anticipado, lo cual “plantea desafíos que la política tiene que manejar: inflación, recesión, inercia inflacionaria, el gradualismo fiscal, la dependencia en los mercados financieros, y tener menos apoyo político sabiendo que el oficialismo no domina ambas Cámaras en el Congreso”.
Alertó que, a pesar de que “la recesión continuó hasta el 3er trimestre, hay todavía baja utilización de la capacidad instalada, que demora la recuperación de la inversión”. “La recuperación viene siendo más larga y la contracción más profunda” subrayó. 
Finkman consideró reducir la inflación como “uno de los desafíos más importantes”, y llegar a “consolidarla debajo de lo que fue la tendencia del 1,6% mensual”.
Con respecto a “la consolidación fiscal”, dijo que “es muy limitada”, y “la necesidad de financiamiento de 2017 es más alta que este año”. 
“El posicionamiento de Argentina en los portafolios de los inversores va a ser mayor y también los rendimientos de deuda impartida van a ser menores”, aseveró.
El economista Jefe del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) en Argentina, Ricardo Bebczuk, realizó un análisis de cómo afectó el contexto macroeconómico al sistema financiero antes y después de la crisis del 2008, y sostuvo que hubo tres cambios esenciales: “menor tasa de crecimiento económico que perdura por la crisis, tasas de interés bajas en muchos países en términos reales y aumento exacerbado de incertidumbre a nivel macro”.
Estos tres cambios esenciales tuvieron un impacto en el ahorro, Bebczuk estudió el mismo: “Si el tamaño del sistema financiero depende de ese ahorro, las condiciones lo afectaron: la menor tasa de crecimiento redundó en una menor tasa de ahorro. Tasas de interés negativas también derivaron en menor tasa de ahorro, aunque eso es una duda que tenemos los economistas porque los estudios muestran que el ahorro no es demasiado sensible a esa tasa”.
“Para el mundo la tasa de ahorro antes y después de la crisis no cambió demasiado: 25,1% a 24,6%”, graficó el economista.
“En los países de ingreso medio hay un leve incremento. En cuanto a depósitos, las tasas de ahorro estables no han mellado la capacidad del sistema financiero de atraer depósitos. Ha habido crecimiento neto de los depósitos bancarios comparando el antes y después de la crisis”.
Pero alertó que se debe tener en cuenta al “ahorro privado”, ya que “solo se lo asocia a las familias pero las empresas también lo hacen para financiar la inversión productiva”. 
Especificó que “solo el 4.8% del ahorro familiar va al sistema bancario que en el caso de las empresas llega al 3%, en América latina.
“La relación crédito privado sobre PBI, en algunos países se ubica en un 30% y en otros en 130%, dependiendo de que la macroeconomía sea sólida”, explicó y dijo que “si comparamos a Argentina con los países de ingreso alto, en la actualidad el crédito sobre PBI ronda el 13%” y que “si la tasas de crecimiento se mantuviera en 5% durante 15 años subiría al 20%”. 
“Nuestros bancos siguen siendo muy líquidos, las disponibilidades son bajas pero si sumamos los títulos llegamos a casi un 40% de los activos; la contracara es la proporción baja de crédito del balance de los bancos”, alertó.
Reveló un “debate entre demanda y oferta de crédito bancario”, ya que aunque “apenas el 47% de los activos bancarios toman la forma de préstamos y surgen oportunidades críticas en la que los bancos no quieren prestar, hay que mirar la oferta y la demanda: es innegable que no hay suficiente”. 
El economista presentó una información del Banco Mundial, surgida de encuestas de financiamiento a empresas alrededor del mundo, y mostró que “por cada 100 pesos que se invierten 70 provienen de la propia empresa. Esto sucede porque los fondos propios son la forma más económica de financiarse. 
“El error en esa evaluación es que se les pregunta a las empresas si consideran a la falta de financiamiento como obstáculo. 31% afirman que sí. Solo usan 17% del crédito pero alegan tener problemas de financiamiento, hay una deficiencia de demanda, tanto para empresas grandes como pequeñas”, especificó. 
“Apenas el 28% de las empresas Pymes usan crédito. Al preguntarles si la falta de financiamiento es un obstáculo, el número es el 15%”, concluyó.
El panel contó con la moderación de Silvia Pavoni, editora de economía de la revista The Banker, del Financial Times.

No hay comentarios: